lunes, 22 de abril de 2013

Lectura de la Biblia abril 22 de 2013


(Éxodo 9:1-12:51) En consecuencia, Jehová dijo a Moisés: “Entra a donde Faraón, y tienes que declararle: ‘Esto es lo que ha dicho Jehová el Dios de los hebreos: “Envía a mi pueblo para que me sirva. 2 Pero si continúas rehusando enviarlos y todavía los tienes asidos, 3 ¡mira!, la mano de Jehová va a venir sobre tu ganado que está en el campo. Sobre los caballos, los asnos, los camellos, la vacada y el rebaño habrá una peste gravísima. 4 Y Jehová ciertamente hará distinción entre el ganado de Israel y el ganado de Egipto, y no morirá ni una sola cosa de todo lo que pertenece a los hijos de Israel”’”. 5 Además, Jehová fijó un tiempo señalado, diciendo: “Mañana hará Jehová esta cosa en el país”. 6 Por consiguiente, Jehová hizo esta cosa al día siguiente, y empezó a morir toda suerte de ganado de Egipto; pero no murió ni uno solo del ganado de los hijos de Israel. 7 Entonces envió Faraón, y, ¡mire!, no había muerto ni siquiera uno del ganado de Israel. No obstante, el corazón de Faraón continuó insensible, y él no envió al pueblo. 8 Después de eso Jehová dijo a Moisés y a Aarón: “Llévense ambas manos llenas de hollín de un horno, y Moisés tiene que aventarlo hacia los cielos a la vista de Faraón. 9 Y tiene que convertirse en polvo menudo sobre toda la tierra de Egipto, y tiene que convertirse en diviesos que hagan erupción en ampollas sobre hombre y bestia en toda la tierra de Egipto”. 10 De modo que ellos tomaron el hollín de un horno y estuvieron de pie delante de Faraón, y Moisés aventó [el hollín] hacia los cielos, y este se convirtió en diviesos con ampollas, que les salieron a hombre y bestia. 11 Y los sacerdotes practicantes de magia no pudieron estar de pie ante Moisés como resultado de los diviesos, porque los diviesos se habían desarrollado en los sacerdotes practicantes de magia y en todos los egipcios. 12 Pero Jehová dejó que el corazón de Faraón se hiciera obstinado, y este no les escuchó, tal como Jehová se lo había declarado a Moisés. 13 Entonces Jehová dijo a Moisés: “Levántate muy de mañana y toma una posición enfrente de Faraón, y tienes que decirle: ‘Esto es lo que ha dicho Jehová el Dios de los hebreos: “Envía a mi pueblo para que me sirva. 14 Porque en esta ocasión voy a enviar todos mis golpes contra tu corazón y sobre tus siervos y sobre tu pueblo, a fin de que sepas que no hay ninguno como yo en toda la tierra. 15 Porque ya podría haber alargado mi mano para herirte a ti y a tu pueblo con peste y para que fueras raído de la tierra. 16 Pero, en realidad, por esta causa te he mantenido en existencia, a fin de mostrarte mi poder y para que mi nombre sea declarado en toda la tierra. 17 ¿Todavía estás portándote altivamente contra mi pueblo al no enviarlo? 18 ¡Mira!, voy a hacer que llueva mañana como a esta hora una granizada muy fuerte, tal como nunca ha sucedido una en Egipto desde el día en que se fundó hasta ahora. 19 Y ahora envía, haz que se ponga al abrigo todo tu ganado y todo lo que es tuyo en el campo. En cuanto a todo hombre y bestia que se halle en el campo y no recogido en la casa, tendrá que venir sobre ellos el granizo, y tendrán que morir”’”. 20 Cualquiera que temió la palabra de Jehová entre los siervos de Faraón hizo que sus propios siervos y su ganado huyeran a las casas, 21 pero todo el que no fijó su corazón en hacer caso a la palabra de Jehová dejó a sus siervos y su ganado en el campo. 22 Ahora Jehová dijo a Moisés: “Extiende tu mano hacia los cielos, para que venga granizo sobre toda la tierra de Egipto, sobre hombre y sobre bestia y sobre toda la vegetación del campo en la tierra de Egipto”. 23 De modo que Moisés extendió su vara hacia los cielos; y Jehová dio truenos y granizo, y fuego bajaba corriendo a la tierra, y Jehová siguió haciendo llover granizo sobre la tierra de Egipto. 24 Así que vino granizo, y fuego trémulo en medio del granizo. Fue muy fuerte, de modo que no había ocurrido uno semejante en toda la tierra de Egipto desde el tiempo en que este llegó a ser nación. 25 Y el granizo fue hiriendo toda la tierra de Egipto. El granizo hirió todo lo que estaba en el campo, desde hombre hasta bestia, y toda clase de vegetación del campo; y destrozó toda clase de árboles del campo. 26 Solo en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo. 27 Con el tiempo Faraón envió y llamó a Moisés y Aarón y les dijo: “He pecado esta vez. Jehová es justo, y yo y mi pueblo tenemos la culpa. 28 Rueguen a Jehová que baste con esto en cuanto a ocurrir truenos y granizo de Dios. Entonces estoy dispuesto a enviarlos, y ya no se quedarán más”. 29 De modo que le dijo Moisés: “Luego que salga de la ciudad extenderé las manos hacia Jehová. Cesarán los truenos y no continuará más el granizo, para que sepas que a Jehová pertenece la tierra. 30 En cuanto a ti y tus siervos, yo ya sé que ni siquiera entonces mostrarán temor a causa de Jehová Dios”. 31 Ahora bien, el lino y la cebada habían sido heridos, porque la cebada estaba en la espiga y el lino tenía botones de flor. 32 Pero el trigo y la espelta no habían sido heridos, porque eran tardíos. 33 Moisés ahora salió de la ciudad de donde Faraón y extendió las manos hacia Jehová, y empezaron a cesar los truenos y el granizo, y la lluvia no descendió sobre la tierra. 34 Cuando Faraón llegó a ver que la lluvia y el granizo y los truenos habían cesado, se puso a pecar de nuevo y a hacer insensible su corazón, tanto él como sus siervos. 35 Y continuó obstinado el corazón de Faraón, y él no envió a los hijos de Israel, tal como había declarado Jehová por medio de Moisés.
10 Entonces Jehová dijo a Moisés: “Entra a donde Faraón, porque yo... yo he dejado que se hagan insensibles su corazón y el corazón de sus siervos, a fin de poner estas señales mías justamente delante de él, 2 y a fin de que declares a oídos de tu hijo y del hijo de tu hijo cuán severamente he tratado con Egipto, y mis señales que he establecido entre ellos; y ciertamente sabrán ustedes que yo soy Jehová”. 3 De modo que Moisés y Aarón entraron a donde Faraón y le dijeron: “Esto es lo que ha dicho Jehová el Dios de los hebreos: ‘¿Hasta cuándo tienes que rehusar someterte a mí? Envía a mi pueblo para que me sirva. 4 Pues si continúas rehusando enviar a mi pueblo, ¡mira!, voy a traer dentro de tus límites, mañana, langostas. 5 Y estas realmente cubrirán la superficie visible de la tierra y no será posible ver la tierra; y simplemente se comerán lo restante de lo que ha escapado, lo que les fue dejado a ustedes por el granizo, y ciertamente comerán del campo todo árbol de ustedes que esté brotando. 6 Y  tus casas y las casas de todos tus siervos y las casas de todo Egipto se llenarán a tal grado como no lo han visto tus padres ni los padres de tus padres desde el día en que existieron sobre el suelo hasta el día de hoy’”. Con eso, se volvió y salió de donde Faraón. 7 Después de eso los siervos de Faraón le dijeron: “¿Hasta cuándo resultará este hombre como un lazo para nosotros? Envía a los hombres para que sirvan a Jehová su Dios. ¿No sabes todavía que Egipto ha perecido?”. 8 De modo que se hizo que Moisés y Aarón volvieran a Faraón, y él les dijo: “Vayan, sirvan a Jehová su Dios. ¿Quiénes en particular son los que van a ir?”. 9 Entonces dijo Moisés: “Con nuestros jóvenes y con nuestros viejos iremos. Con nuestros hijos y con nuestras hijas, con nuestras ovejas y con nuestro ganado vacuno iremos, porque tenemos una fiesta para Jehová”. 10 A su vez él les dijo: “¡Resulte así, que Jehová esté con ustedes cuando yo los envíe a ustedes y a sus pequeñuelos! Miren, al contrario, algo malo es la intención de ustedes. 11 ¡No sea así! Vayan, por favor, ustedes los que son hombres físicamente capacitados, y sirvan a Jehová, porque eso es lo que están tratando de conseguir”. Con eso fueron expulsados de delante de Faraón. 12 Jehová ahora dijo a Moisés: “Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para las langostas, para que suban sobre la tierra de Egipto y se coman toda la vegetación de la tierra, todo lo que el granizo ha dejado que quede”. 13 En seguida extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehová hizo que un viento del este soplara sobre el país todo aquel día y toda la noche. Llegó la mañana y el viento del este trajo las langostas. 14 Y empezaron las langostas a subir sobre toda la tierra de Egipto y a posarse sobre todo el territorio de Egipto. Fueron sumamente gravosas. Antes de ellas nunca se habían presentado de esta manera langostas semejantes, y nunca se presentarán otras de esta manera después de ellas. 15 Y fueron cubriendo la superficie visible de todo el país, y el país se oscureció; y siguieron comiéndose toda la vegetación del país y todo el fruto de los árboles que el granizo había dejado; y no quedó nada verde en los árboles ni en la vegetación del campo en toda la tierra de Egipto. 16 De modo que Faraón, apresuradamente, llamó a Moisés y Aarón y dijo: “He pecado contra Jehová su Dios y contra ustedes. 17 Y ahora perdonen, por favor, mi pecado sólo esta vez y rueguen a Jehová su Dios para que aparte de sobre mí tan solo esta plaga mortífera”. 18 De modo que él salió de donde Faraón y rogó a Jehová. 19 Entonces Jehová hizo un cambio a un viento muy fuerte del oeste, y este se llevó las langostas y las precipitó en el mar Rojo. No se dejó que quedara ni una sola langosta en todo el territorio de Egipto. 20 No obstante, Jehová dejó que el corazón de Faraón se hiciera obstinado, y él no envió a los hijos de Israel. 21 Entonces Jehová dijo a Moisés: “Extiende tu mano hacia los cielos, para que ocurra oscuridad sobre la tierra de Egipto, y la oscuridad pueda palparse”. 22 Inmediatamente extendió Moisés su mano hacia los cielos, y empezó a acaecer una oscuridad tenebrosa en toda la tierra de Egipto por tres días. 23 No se vieron unos a otros, y ninguno de ellos se levantó de su propio lugar por tres días; pero para todos los hijos de Israel resultó que hubo luz en sus moradas. 24 Después de eso llamó Faraón a Moisés y dijo: “Vayan, sirvan a Jehová. Solo sus ovejas y su ganado vacuno serán detenidos. Sus pequeñuelos también pueden ir con ustedes”. 25 Pero dijo Moisés: “Tú mismo también darás en nuestras manos sacrificios y ofrendas quemadas, puesto que tenemos que ofrecerlos a Jehová nuestro Dios. 26 Y nuestro ganado también irá con nosotros. No se dejará que quede ni una sola pezuña, porque de ellos tomaremos algunos para adorar a Jehová nuestro Dios, y nosotros mismos no sabemos qué ofreceremos en adoración a Jehová hasta que lleguemos allá”. 27 Con eso, Jehová dejó que el corazón de Faraón se hiciera obstinado, y él no consintió en enviarlos. 28 De modo que Faraón le dijo: “¡Vete de mí! ¡Cuídate! No trates de volver a ver mi rostro, porque en el día que veas mi rostro morirás”. 29 A lo cual dijo Moisés: “De esa manera has hablado. Ya no trataré de ver tu rostro”. 
11 Y Jehová procedió a decir a Moisés: “Una plaga más voy a traer sobre Faraón y Egipto. Después de eso él los enviará de aquí. Al tiempo que los envíe del todo, literalmente los expulsará de aquí. 2 Habla, ahora, a oídos del pueblo, para que cada hombre pida a su compañero y cada mujer a su compañera objetos de plata y objetos de oro”. 3 En conformidad, Jehová dio al pueblo favor a los ojos de los egipcios. El hombre Moisés también era muy grande en la tierra de Egipto, a los ojos de los siervos de Faraón y a los ojos del pueblo. 4 Y Moisés pasó a decir: “Esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Como a la medianoche voy a salir en medio de Egipto, 5 y tiene que morir todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que está sentado sobre su trono hasta el primogénito de la sierva que está junto al molino de mano, y todo primogénito de bestia. 6 Y ciertamente ocurrirá un gran alarido en toda la tierra de Egipto, como el cual nunca ha ocurrido uno todavía, y como el cual nunca volverá a efectuarse uno. 7 Pero contra cualquiera de los hijos de Israel no moverá agitadamente ningún perro su lengua, desde hombre hasta bestia; a fin de que sepan ustedes que Jehová puede hacer distinción entre los egipcios y los hijos de Israel’. 8 Y todos estos siervos tuyos ciertamente descenderán a mí y se postrarán delante de mí, diciendo: ‘Vete, tú y todo el pueblo que sigue tus pasos’. Y después de eso yo saldré”. Con eso, salió de donde Faraón en ardor de cólera. 9 Entonces Jehová dijo a Moisés: “No les escuchará Faraón, a fin de que sean aumentados mis milagros en la tierra de Egipto”. 10 Y Moisés y Aarón ejecutaron todos estos milagros delante de Faraón; pero Jehová dejaba que el corazón de Faraón se hiciera obstinado, de modo que él no envió a los hijos de Israel de su tierra. 
12 Ahora Jehová dijo a Moisés y Aarón en la tierra de Egipto: 2 “Este mes será para ustedes el comienzo de los meses. Será para ustedes el primero de los meses del año. 3 Hablen a toda la asamblea de Israel, y digan: ‘El día diez de este mes han de tomar para sí cada cual una oveja para la casa ancestral, una oveja por casa. 4 Pero si la familia resulta demasiado pequeña para la oveja, entonces él y su vecino próximo tienen que llevarla a su casa, según el número de almas; deben computar a cada uno en proporción con lo que come, en lo que toca a la oveja. 5 La oveja debe resultar sana, macho, de un año de edad, para ustedes. Pueden escoger de los carneros jóvenes o de las cabras. 6 Y tiene que continuar bajo salvaguardia de parte de ustedes hasta el día catorce de este mes, y toda la congregación de la asamblea de Israel tiene que degollarlo entre las dos tardes. 7 Y ellos tienen que tomar parte de la sangre y salpicarla sobre las dos jambas de la puerta y sobre la parte superior de la entrada de las casas en las cuales lo comerán. 8 ”’Y tienen que comer la carne esa misma noche. Deben comerla asada al fuego y con tortas no fermentadas junto con verduras amargas. 9 No coman nada de él crudo ni hervido, cocido en agua, sino asado al fuego, su cabeza junto con sus canillas y sus partes interiores. 10 Y no deben dejar que nada de él quede hasta la mañana, sino que lo que de él sobre hasta la mañana lo deben quemar con fuego. 11 Y de esta manera deben comerlo: teniendo ustedes ceñidas las caderas, sandalias en sus pies y su bastón en la mano; y tienen que comerlo apresuradamente. Es la pascua de Jehová. 12 Y tengo que pasar por la tierra de Egipto esta noche y herir a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde hombre hasta bestia; y en todos los dioses de Egipto ejecutaré juicios. Yo soy Jehová. 13 Y la sangre tiene que servirles de señal suya sobre las casas donde estén; y tengo que ver la sangre y pasarlos por alto, y no vendrá sobre ustedes la plaga como arruinamiento cuando hiera yo a la tierra de Egipto. 14 ”’Y este día tiene que servirles de memoria, y tienen que celebrarlo como fiesta a Jehová durante todas sus generaciones. Como estatuto hasta tiempo indefinido deben celebrarlo. 15 Siete días han de comer tortas no fermentadas. Sí, en el primer día han de quitar la masa fermentada de sus casas, porque el que coma lo leudado, desde el primer día hasta el séptimo, esa alma tiene que ser cortada de Israel. 16 Y el primer día ha de efectuarse para ustedes una convocación santa, y el día séptimo una convocación santa. No ha de hacerse ningún trabajo en ellos. Solo lo que cada alma necesite comer, solo eso puede hacerse para ustedes. 17 ”’Y tienen que guardar la fiesta de las tortas no fermentadas, porque en este mismo día tengo que sacar de la tierra de Egipto a los ejércitos de ustedes. Y tienen que guardar este día durante todas sus generaciones como estatuto hasta tiempo indefinido. 18 En el primer mes, el día catorce del mes, por la tarde han de comer tortas no fermentadas hasta la tarde del día veintiuno del mes. 19 Por siete días no ha de hallarse masa fermentada en sus casas, porque cualquiera que guste lo leudado, sea residente forastero o natural del país, esa alma tiene que ser cortada de la asamblea de Israel. 20 Nada leudado han de comer ustedes. En todas sus moradas han de comer tortas no fermentadas’”. 21 En seguida llamó Moisés a todos los ancianos de Israel y les dijo: “Saquen y tomen para ustedes mismos ganado menor según sus familias, y degüellen la víctima pascual. 22 Y tienen que tomar un manojo de hisopo y mojarlo en la sangre en una fuente y golpear la parte superior de la entrada y las dos jambas de la puerta con parte de la sangre que está en la fuente; y ninguno de ustedes debe salir de la entrada de su casa hasta la mañana. 23 Entonces, cuando Jehová de veras pase para plagar a los egipcios y de seguro vea la sangre sobre la parte superior de la entrada y sobre las dos jambas de la puerta, Jehová ciertamente pasará por alto la entrada, y no permitirá que el arruinamiento entre en las casas de ustedes para plagarlos. 24 ”Y ustedes tienen que guardar esta observancia como disposición reglamentaria para ti y tus hijos hasta tiempo indefinido. 25 Y tiene que suceder que cuando entren en la tierra que Jehová les dará, tal como él lo ha declarado, entonces tienen que guardar este servicio. 26 Y tiene que suceder que cuando sus hijos les digan: ‘¿Qué significa este servicio para ustedes?’, 27 entonces tienen que decir: ‘Es el sacrificio de la pascua a Jehová, que pasó por alto las casas de los hijos de Israel en Egipto cuando plagó a los egipcios, pero libró nuestras casas’”. Entonces el pueblo se inclinó y se postró. 28 Posteriormente, los hijos de Israel fueron e hicieron tal como Jehová había mandado a Moisés y Aarón. Hicieron precisamente así. 29 Y sucedió que a medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón sentado sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en el hoyo carcelario, y todo primogénito de bestia. 30 Entonces se levantó Faraón de noche, él y todos sus siervos y todos los [demás] egipcios; y empezó a alzarse un gran alarido entre los egipcios, porque no había casa en que no hubiera un muerto. 31 En seguida él llamó a Moisés y Aarón de noche y dijo: “Levántense, salgan de en medio de mi pueblo, tanto ustedes como los [demás] hijos de Israel, y vayan, sirvan a Jehová, tal como han declarado. 32 Llévense sus rebaños así como también sus vacadas, tal como han declarado, y váyanse. También, tienen que bendecirme además”. 33 Y los egipcios empezaron a instar al pueblo para enviarlo apresuradamente fuera del país, “porque —decían— ¡todos podemos darnos por muertos!”. 34 Por consiguiente, el pueblo cargó su masa de harina antes que se leudara, con sus artesas envueltas en sus mantos sobre su hombro. 35 Y los hijos de Israel hicieron conforme a la palabra de Moisés, por cuanto fueron pidiendo a los egipcios objetos de plata y objetos de oro y mantos. 36 Y Jehová dio favor al pueblo a los ojos de los egipcios, de modo que estos les concedieron lo que se pidió; y ellos despojaron a los egipcios. 37 Y los hijos de Israel procedieron a partir de Ramesés para Sucot, en número de seiscientos mil hombres físicamente capacitados a pie, además de pequeñuelos. 38 Y también subió con ellos una vasta compañía mixta, así como también rebaños y vacadas, un numerosísimo conjunto de animales. 39 Y de la masa de harina que habían sacado de Egipto empezaron a cocer tortas redondas, tortas no fermentadas, porque no se había leudado, por cuanto habían sido expulsados de Egipto y no habían podido demorarse, y además no habían preparado para sí provisiones. 40 Y la morada de los hijos de Israel, que habían morado en Egipto, fue de cuatrocientos treinta años. 41 Y aconteció al cabo de los cuatrocientos treinta años, sí, aconteció en este mismo día, que todos los ejércitos de Jehová salieron de la tierra de Egipto. 42 Es noche de observancia con respecto a Jehová por haberlos sacado de la tierra de Egipto. Con respecto a Jehová, esta noche es una de observancia de parte de todos los hijos de Israel durante todas sus generaciones. 43 Y pasó Jehová a decir a Moisés y Aarón: “Este es el estatuto de la pascua: Ningún extranjero puede comer de ella. 44 Pero donde haya un esclavo comprado con dinero, tienes que circuncidarlo. Entonces por primera vez puede participar en comerla. 45 El poblador y el trabajador asalariado no pueden comer de ella. 46 En una misma casa ha de comerse. No debes sacar de la casa nada de la carne a algún lugar afuera. Y no deben quebrarle hueso alguno. 47 Toda la asamblea de Israel ha de celebrarla. 48 Y en caso de que un residente forastero resida contigo como forastero y realmente quiera celebrar la pascua a Jehová, que haya un circuncidar de todo varón suyo. Entonces por primera vez podrá acercarse para celebrarla; y tiene que llegar a ser como un natural del país. Pero ningún incircunciso podrá comer de ella. 49 Una sola ley ha de existir para el natural y para el residente forastero que reside como forastero en medio de ustedes”. 50 De modo que todos los hijos de Israel hicieron tal como Jehová había mandado a Moisés y Aarón. Hicieron precisamente así. 51 Y en aquel mismo día sucedió que Jehová sacó de la tierra de Egipto a los hijos de Israel junto con sus ejércitos.

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